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Poecuentos

Poecuentos, Centro de Ediciones de la Diputación de Málaga. Caracol, Málaga, 2003.
Ilustraciones: Ana Moreno Cabrero (Anikra)

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Queridos lectores:

Vosotros que estáis acostumbrados a correr por los patios de los colegios, por jardines y playas, pasad deprisa estas primeras páginas que os separan de un mundo extraordinario, al que han puesto divertida letra y radiante color Reinaldo Jiménez Morales y Ana Moreno Cabrero.

Tengo que confiaros una sospecha. Para mí que los continentes de nuestro planeta no son cinco sino seis: Europa, Asia, África, América, Oceanía y Fantasía. No sé vosotros, pero yo conozco más cosas de Fantasía que de Oceanía, por citar sólo un ejemplo. Personas prestigiosas y notablescon han contado la historia de este lugar maravilloso, sus problemas de supervivencia y formas de gobierno.

Seguro que conocéis a Tolkien El Señor de los Anillos, a MichaelEnde y su Historia Interminable. Con Barrie hemos aprendido su geografía y cómo son sus personajes, aunque Peter Pan y Wendy prefieran llamarlo Nunca Jamás. Y gracias a los Hermanos Grimm, Perrault, Andersen y tantos otros buenos investigadores sabemos quiénes han sido sus personajes más notables y cuáles sus hazañas.

Como ya os estáis imaginando,me refiero a Blancanieves, el Patito feo, Aladino, Caperucita Roja y muchos más. Con ellos seguramente habéis compartido muchas cucharadas de sopa o los últimos minutos previos a ese “soñar con los angelitos” que nos desea siempre la buena voluntad de todas las madres.

Ahora Reinaldo Jiménez Morales, el autor de este libro, nos cuenta nuevas historias, anécdotas y cosas curiosas sobre ellos, pues apenas conocíamos breves relatos repetidos tantas veces. Así caemos en la cuenta de también a La Bella Durmiente le cuesta coger el sueño o no siempre el ogro tiene ganas de perseguir a Pulgarcito; que tan gran fanfarrón como el Sastrecillo Valiente ¡de un golpe mató a siete! es capaz de darse cuenta del lío en que se ha metido. Como Fantasía es el país donde conviven todos ¿Por qué no iban a coincidir en un palacio Cenicienta y el Príncipe rana? En este libro maravilloso, los personajes pueden ir a su cuento, a realizar su tarea correspondiente, como tú vas al colegio: “cuando llegues al cuento...” advierten los cerditos al lobo; incluso, como el actor que tiene que representar su función, la bruja de La casita de chocolate, puede olvidar el papel que le toca interpretar en su cuento particular.

Reinaldo Jiménez Morales ha titulado su libro Poecuentos, porque ha preferido la forma esencial de la poesía para contaros estos relatos. Ya sabéis que los poemas son como los cuentos, pero mucho más breves y emocionantes. Se diferencian de ellos como un dulce caramelo de una tarta de cumpleaños, como u delicioso bombón de una tableta entera de chocolate, como una sabrosa frambuesa de un enorme melón de verano. El sabor de los poemas no cansa ni pierde su intensidad porque se da todo en apenas un instante pleno de gozo.

Las palabras que Reinaldo utiliza para sus Poecuentos son muy pocas pero muy escogidas, para dotarlos de sentimiento, de color y de música. Un collar no es más hermoso por tener muchos y variados brillantes sino porque un experto joyero ha sabido seleccionar los más apropiados para su tamaño, por su brillo, por su color para que el conjunto ofrezca una apariencia armoniosa.

Reinaldo ha escogido sus palabras como el experto joyero o como vosotros cuando recogéis las conchas de la playa: no todas las que encontráis en vuestro camino, sino aquellas que os llamen la atención por su inmaculada blancura, por sus indescifrables bucles.

También así la ilustradora, Ana Moreno Cabrero ha reflejado las ideas que más le han inspirado o conmovido de una manera original, humorística y disparatada, que sin ninguna duda llamarán vuestra atención y la mantendrán alerta mucho tiempo.

Como todo poeta, el autor de Poecuentos es algo mago. Ha empleado su magia o su alquimia para ofreceros sensaciones nuevas o cambiar vuestros sentimientos. ¿Podríais imaginar que las alas de Campalilla fueran transpaverdes o que el odio que sentimos hacia la malvada bruja se convirtiera en amable compasión?

Las palabras, los versosy los poemas de Reinaldo no sólo, pues, se entienden, sino que se sienten porque tienen algo parecido a lo que llamamos alma, y tiran de nosotros hacia arriba. Prestad atención y veréis que este libro parece querer echarse a volar con sus ligeras y altas “eles”, sonido el de esta letra que le presta sus propias “alas”, en Aladino y Alí Babá, en lamparitas y alfombras, en mermelada y miel, incluso a pesar de algún “lobo, lobito” y alguna que otra lágrima.

Quizá este sea el primer libro de poesía o de “Poecuentos” quevayáis a leer, aunque la poesía siempre haya estado muy cerca de vuestra vida, pues se dice y se canta más que se lee. Casi podríamos decir que la poesía se lee con los oídos. Y todos habéis tenido algo de poetas cuando habéis nombrado por primera vez eso que os ha emocionado u os ha hecho sentir inmensa alegría o tristeza. Y es que la poesía suena como la música y muy bien en los Poecuentos de Reinaldo: Leedlos en voz alta para que el sonido de sus letras salga de vosotros y vuelva, como jugando a la comba con el aire. Sus versos son como un camino que se recorre con la vista, la mente, la boca, los oídos y se detiene en el corazón. Allí se cobijan y nos contagian la sorpresa, la ilusión y la alegría.

Pienso que habéis acertado al escoger este libro, porque, como ya os he contado, os vais a encontrar en un mundo maravilloso, que os resulta muy familiar, y es muy, muy divertido, y os va a hacer pensar también en muchas cosas nuevas. De bien nacidos es ser agradecidos, dice el refrán; pues bien,agradeced a Reinaldo Jiménez Morales y a Ana Moreno Cabrero que os hayan dedicado esta obra, pues nada hay más difícil en esta vida que conseguir hacer brotar la alegría, o al menos una sonrisa buena, buena como el pan.

¡Ah! Y si alguna vez vosotros y yo nos volvemos a encontrar, recordadme que os hable de Oceanía.

Alicia Muñoz Álvarez

(Alicia en el país de los Poecuentos)

Poemas del Libro

 

LA BELLA DURMIENTE

(INSOMNIO)

Ya estaba dormida
la Bella Durmiente.
Ya estaba dormida
pero de repente:

- Papá, trae más ropa,
que no estoy caliente.
El rey la ha arropado
dulce, dulcemente.
Se ha vuelto a dormir
la Bella Durmiente.
Y ha pasado un rato,
pero de repente:

- Cerrad la ventana,
que hay mucha corriente.
Y acude la reina
diligentemente
para que se duerma
la Bella Durmiente.
Y ha pasado un rato,
pero de repente:

- Quitadme una mosca
que tengo en la frente.
Y a espantarla fueron
muy rápidamente
para que durmiera
la Bella Durmiente.
Y ha pasado un rato,
pero de repente:

- Cantadme una nana,
traed caldo caliente.
Cantando y con caldo
fue el mejor sirviente
a ver si dormía
la Bella Durmiente.
Y ha pasado un rato,
pero de repente:

- Traedme ovejitas
para que las cuente.
Y de todo el reino
muy pacientemente
llegaron rebaños
hasta la durmiente.
Casi se dormía,
pero de repente,
otra vez se oyó
la Bella Durmiente:

- ¿Cuánto está tardando
el Príncipe Valiente?
Entonces un hada
le habló a la durmiente:

- Como no dormías,
niña repelente,
se cambió de cuento
el Príncipe Valiente.

 

LA RATITA PRESUMIDA

(DECLARACIÓN DE AMOR)

Tormenta de lilas,
frescura de malvas.

De amores me muero
por ti, linda Rata.

Rubor de amapolas,
albor de las jaras.

Me muero de amores
por ti, linda Rata.

Látigos de juncos,
alegría de gramas.

De amores me muero
por ti, linda Rata.

Todo en las colinas
por tu amor dejaba.

Dile a este buen asno,
Rata, que le amas.

 

 

PINOCHO

(MAL DE MADERA)

Serrín, serrán,
estas polillas
me comerán.

De la carcoma
Sálvame padre
que no me coma.

Serrín, serrán,
estas polillas
me comerán.

Mal de madera,
pobre Pinocho
si carne fuera.

Serrín, serrán,
estas polillas
me comerán.

Blanco alcanfor
pone Gepeto
con mucho amor.

Serrín, serrán,
ya las polillas
corriendo están.

Pone membrillo,
naranja y clavo
sobre el chiquillo.

Serrín, serrán
y al verde aroma
todas se van.

 

LA CASITA DE CHOCOLATE

( LA BRUJA QUE PERDIÓ MEMORIA)

Con el paso del tiempo
cambió la historia,
tanto que hasta la bruja
perdió memoria.

Cuando entraron los niños
hasta su alcoba,
ni siquiera encontraba
su vieja escoba.

Ni la fórmula mágica
de su ungüento.
Dice con voz muy triste
que ha sido el viento,

que en su soledad entra
por las ventanas
y le ha ido tiñendo
canas y canas.



 
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